En el deporte en general, tenemos herramientas que nos hacen superar todas esas dificultades, como son los médicos, fisiólogos, traumatólogos, fisios, nuestro entrenador, nuestro psicólogo… que nos ayudan en todo momento a superar y a que todo concurra de la mejor y más rápida manera; de esta forma hemos visto como en el año pasado nadadores compañeros nuestros han sufrido lesiones o enfermedades gordas han sido capaces de saltarlas gracias a este equipo humano y profesional (no nombro a nadie pero todos sabemos de quienes hablamos). Además, hay personas cercanas, dentro de la Federación, del personal del Centro de Tecnificación (Dirección, entrenadores, los propios fisios, médicos), y nuestros padres y amigos que están siempre ahí para ayudarnos a superar estos bachecillos.
Pero en este deporte en especial, y en el sitio donde nos ha tocado desarrollarlo, el CNTD de Cáceres, tenemos algo más que nos sirve de cama, de colchoneta, de amortiguador de las consecuencias de todos estos contratiempos, y es algo que voy a llamar “la piña”. La piña es un grupo de incondicionales, de “hinchas”, de “ultras”, de “pesaos” (dicho con cariño), que tienen un lazo de unión que no es de sangre, es más, nadie sabe de qué es, pero ES, y tienen la especial característica de que cuando uno de sus miembros está enfermo, todos sienten ese dolor, todos le pasan sangre de su sangre, vitaminas que necesitan para ellos, energía que también necesitan sin recibir nada a cambio.
El año pasado tuvimos algún desliz o pequeño bachecillo psicológico de alguno de esa piña (algunos/as por lesión gorda y otros/as por problema psicológico), y pudimos observar que estuvisteis todos ahí, que se curaron gracias a una medicina que no se compra en las farmacias y es el cariño y la lealtad a unos/as compañeros/as que necesitaban de dicha medicina sin esperar nada a cambio, sólo la esperanza de que se pusieran bien lo antes posible, sólo esperando poder compartir sus éxitos tanto deportivos como académicos, sólo verlos/as ser feliz.
Este año hemos comenzado con “mala pata”, o mejor dicho “mal brazo”, hay un elemento de esa piña que está recién operado de una mala caída con la bici, y todos hemos sentido el dolor, pero también hemos donado nuestra sangre, hemos regalado nuestras vitaminas y le hemos dado de esa medicina que no se compra en las farmacias y de la que sólo la tienen los buenos amigos.
Angelillo, que sepas que nos acordamos mucho de ti, y hablo en nombre de todos, te echamos mucho de menos y queremos que estés pronto aquí con nosotros. Ya sabes que te vas a recuperar porque te estamos enchufando esa medicina, esa energía que necesitas para seguir adelante. Pronto estarás deleitándonos con ese nadar tan fácil de espalda, esa sonrisa que no pierdes nunca y ese buen humor (metiéndote con Juanjo, con Héctor, con Gloria, con Sergio, con Edu… y hasta conmigo).
Recibe un abrazo y un beso fuerte de Gloria, Sara, Hector, Juanjo, David, Edu, Sergio, Miguel, Corcho, y los nuevos: Juanmi, Boni, Fran, Chema y Jesús. Y por supuesto mío, Raúl.
Os dejo una frase de un filósofo británico (J. Allen):
"Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero si puede escoger sus pensamientos e indirectamente , y con seguridad, darle forma a sus circunstancias."
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